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Información facilitada por la Consejería de Sanidad del Servicio Madrileño de Salud. Anorexia y Bulimia
La anorexia y la bulimia son problemas de salud que se manifiestan como trastornos del comportamiento alimentario y que, a veces, si no se tratan adecuadamente, pueden llegar a poner en peligro la vida de las personas que los sufren. Pueden afectar a hombres y mujeres, aunque es más frecuente en esta últimas. Pueden manifestarse a cualquier edad, pero es en la adolescencia cuando aparecen con mayor frecuencia.
¿Qué son la anorexia y la bulimia?
Las personas con anorexia o bulimia comparten una preocupación excesiva por no engordar, aún cuando su peso sea normal o esté muy por debajo de lo saludable, conviertiéndose la comida en el eje de sus preocupaciones y desatendiendo progresivamente otros aspectos de sus vidas.
Anorexia y bulimia se diferencian por la forma en que las personas se comportan ante la comida. Puede darse el caso de que una misma persona sufre de ambos trastornos, bien de forma alternativa o sucesiva.
La Anorexia Nerviosa se caracteriza por un miedo exagerado a engordar y por una distorsión de la imagen corporal, que hace que las personas que la padecen se vean y sientan gordas cuando no lo están. Esto les lleva a realizar, entre otros, los siguientes comportamientos:
• comen cada vez menos • realizan ejercicio físico intenso, con la única idea de adelgazar • en ocasiones vomitan y/o utilizan diuréticos o laxantes con la finalidad de perder peso
Estas conductas provocan una pérdida excesiva de peso que tiene repercusiones físicas como la retirada de la regla en las mujeres, la caída progresiva de cabello o la sequedad de piel. En fases más avanzadas pueden llegar a poner en peligro la vida por la desnutrición y los desquilibrios hormonales.
En el caso de la Bulimia Nerviosa, además del miedo a la gordura, existe un sentimiento de pérdida de control con la comida, siendo caracterísiticos los atracones compulsivos. Para contrarrestar estos atracones de comida suelen provocarse vómitos y usan laxantes en exceso. Como estos comportamientos pueden provocar vergüenza y sentimiento de culpabilidad, se realizan normalmente a escondidas. Por ello, y porque en la bulimia el peso puede ser normal, este trastorno es menos visible.
Tanto en la anorexia como en la bulimia, hay que tener claro que el problema no es la alimentación, sino el modo que la persona se valora y se percibe a sí misma. Estamos hablando, pues, de un problema de salud mental que tiene tratamiento y que hay que intentar prevenir.
¿Por qué aparecen estos problemas de salud?
En la sociedad actual, está extendida la idea de que para triunfar en la vida es imprescindible ser guapo/a y responder al "canon de belleza" representado por cuerpos delgados y esbeltos. La publicidad, la moda, los medios de comunicación, refuerzan esta idea y ejercen una considerable presión sobre las personas que no se ajustan a este canon ideal de belleza. Algunas personas, especialmente en ciertas etapas de su vida (la adolescencia, por ejemplo), son particularmente sensibles a este tipo de mensajes y el intento de amoldarse a ellos puede convertirse en una auténtica obsesión.
Cada persona tiene una historia particular, una forma de entender la vida, de enfrentarse a los problemas, de resolver los conflictos y, por supuesto, tiene una opinión sobre sí misma que en ocasiones puede no ser satisfactoria. La forma y el momento particular en que cada persona vive, siente asimila o interioriza estas situaciones contribuye, entre otros factores, a que enferme o no.
¿Cómo saber si estamos ante el inicio de una anorexia o bulimia?
La etapa de cambios en la que estos problemas suelen aparecer es un momento en el que no es extraño que se den comportamientos peculiares, diferentes, como una forma de autoafirmación. En este contexto, no es infrecuente la excesiva preocupación por la imagen corporal o las modificaciones en la conducta en relación con la alimentación: dietas, rechazo a algunos tipos de alimento, etc. La existencia de algún tipo de trastorno alimentario no implica necesariamente que se vaya a desarrollar una enfermedad, pero debe alertarnos sobre su posibilidad.
Algunos comportamientos que pueden ser signos de alerta son:
• Actitudes de aislamiento, de soledad o melancolía. Circulo de amistades cada vez más estrecho. Aumento obsesivo de las horas de estudio y otras actividades "útiles". • Cambios en los hábitos en relación con la comida: no coincidir con el resto de la familia a la hora de comer, obsesión por la composición calórica de los alimentos. • Aumento exagerado de la práctica de ejercicio físico. • Insatisfacción con su aspecto físico, sobre todo en relación al peso (se ven "gordos" pesen lo que pesen). ¿Qué podemos hacer si sospechamos la existencia de un trastorno del comportamiento alimentario? Lo más importante es no encerrarse en uno mismo y buscar ayuda en la familia o personas de confianza. Es conveniente acudir al médico valorar la necesidad de un tratamiento específico, que necesitará de la coordinación con otros especialistas.
También las asociaciones y grupos de ayuda mutua pueden ayudar a comprender y encauzar este problema, tanto a la persona que lo padece como a su familia.
Si crees que una amiga o amigo puede estar sufriendo un trastorno de este tipo, no dudes en hablar con él o ella y darle apoyo y confianza para que pueda buscar ayuda profesional.
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