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Información facilitada por la Consejería de Sanidad del Servicio Madrileño de Salud.
Antes del viaje
Consulte con el Servicio Médico de Sanidad Exterior (902.02.73.73) o con médicos expertos en medicina tropical, al menos 4-6 semanas antes del viaje, porque puede necesitar: Vacunarse y obtener el Certificado Internacional de Vacunación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en algunos países es obligatorio.
Dependiendo de la zona a donde vaya y la época, pueden ser aconsejables vacunas contra el cólera, difteria, fiebre amarilla, fiebre tifoidea, hepatitis A y/o B, poliomielitis, rabia, tétanos, etc. y/o también tomar medicamentos para la prevención de la malaria o paludismo...
Es recomendable contratar un seguro de viaje, que incluya los gastos de enfermedad durante el viaje y la repatriación urgente en caso de necesidad
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Los niños, ancianos, mujeres embarazadas, discapacitados y personas con alguna enfermedad deberán seguir muy especialmente todos los consejos sanitarios para los viajeros.
Adoptar medidas de prevención contra la malaria o paludismo
Si va a viajar a algún país tropical o subtropical con malaria o paludismo endémico, debe saber que es una enfermedad grave que se trasmite por la picadura de un mosquito (Anopheles) que al picar inyecta el parásito de la malaria en la sangre. Aunque hay cuatro especies del parásito de la malaria que pueden infectar a los humanos y producir la enfermedad (Plasmodium falciparum, P. malariae, P. vivax y P. ovale) sólo es el P. falciparum el que potencialmente puede poner en peligro la vida. Existe riesgo real de que cualquiera, de cualquier edad pueda contraer esta enfermedad.
¡Disfrute del viaje! pero siga las medidas de prevención que le señalamos a continuación para evitar contraer la malaria.
Prevenir la picadura de los mosquitos; son los llamados“métodos de barrera” contra las picaduras:
Aplíquese repelente de insectos eficaz (aerosoles o barras) sobre todo al amanecer y al atardecer cuando las posibilidades de picadura son mayores. En algunos sitios se pueden conseguir bandas para las muñecas o tobillos impregnadas de repelente. Debe utilizar los que contengan al menos un 30% de dietil-toluamida, DEET o dimetil-ftalato o tambiénderivados de eucalyptus.
Debe seguir las instrucciones de los fabricantes.
En países muy húmedos o si se suda mucho, hay que repetir la aplicación varias veces al día (cada 3-4 horas).
En niños pequeños es conveniente usar repelentes pediátricos.
No respire el repelente, ni lo trague; no lo aplique en heridas ni en los ojos.
Alójese en edificios bien construidos provistos de ventanas y puertas que deberán estar bien cerradas, fundamentalmente por la noche. Si va a viajar a América Central o del Sur, además evite dormir en casas de adobe, barro o con techos de paja; en ellas vive el insecto transmisor de otra enfermedad muy grave (enfermedad de Chagas).
Por si acaso, también use mosquitera en la cama (existen también para cunas y camas de niños).
Además impregne con insecticida residual (y que contenga piretroides) las mosquiteras y los colchones (deben estar separados del suelo).
Sacuda y revise las sábanas o el saco antes de dormir.
En caso de duda, aplique el insecticida también dentro de los sacos, al menos 15-30 minutos antes de dormir.
Puede llevar el repelente y el insecticida desde su país o también adquirirlos en la zona, aunque a veces resulta difícil encontrarlos.
Otras alternativas utilizadas son los insecticidas por electricidad o las mechas que se queman por las noches; estos sistemas deben desprender piretroides para que sean eficaces. Hay que utilizarlos con precaución en tiendas de campaña o en sitios cerrados. Tomar medicamentos específicos para la prevención de la Malaria o paludismo: los antimaláricos. Como hay varios tipos de antimaláricos será el médico especialista o el de Sanidad Exterior quien le aconsejará el antimalárico más adecuado (según la OMS) para la zona del mundo donde vaya a viajar y considerando también sus condiciones particulares.
Los antimaláricos se tomarán siguiendo rigurosamente la dosis indicada por el médico y empezando antes de llegar a la zona o país de riesgo, continuando durante toda la estancia y también, muy importante, hasta cuatro semanas después de salir de la zona de riesgo esté o no de viaje, con la excepción de la combinación Proguanil/Atovacuona que sólo es necesario hasta una semana después de salir de la zona de riesgo. No olvide ninguna dosis.
La sobredosificación de los antimaláricos puede ser muy grave. No deje la medicación al alcance de los niños.
Siempre se tomarán con agua y con alimentos.
Si vomita y/o tiene diarreas abundantes debe pensar que la prevención con el antimalárico que esté tomando puede fallar y no ser eficaz al eliminarse también el medicamento. En este caso deberá consultar con su médico especialista lo antes posible.
Si usted padece del corazón y toma medicamentos para ello o si tiene reacciones alérgicas fuertes a los medicamentos en general, padece trastornos psiquiátricos, epilepsia, psoriasis generalizada o cualquier otra enfermedad crónica, consulte a su médico antes de tomar ningún antimalárico.
Si para su zona de destino se tiene que poner también alguna vacuna con bacterias vivas, por regla general, tendrá que esperar unos días entre la administración de dicha vacuna y el inicio de la primera dosis del antimalárico que le hayan prescrito. Así por ejemplo con la vacuna antitífica por vía oral hay que dejar pasar al menos tres días desde la última toma de esa vacuna antes de comenzar con el antimalárico correspondiente. En cambio, esto no es necesario si se administra una vacuna antitífica inyectable.
Si durante el tratamiento con estos antimaláricos nota alguna reacción adversa importante suspenda en seguida su ingestión y busque ayuda médica experta cuanto antes.
Recuerde que no realizar prevención de la malaria supone el riesgo de padecer la enfermedad.
Recuerde que los medicamentos antimaláricos requieren prescripción facultativa.
Advertencia general Debe saber que por ahora ninguno de los antimaláricos proporciona una protección completa frente a esa enfermedad. De ahí la importancia de complementar la prevención con medicamentos antimaláricos con las medidas “no terapéuticas” de protección contra las picaduras de mosquitos, los “métodos de barrera” arriba explicados.
Si a pesar de adoptar todas estas medidas para prevenir la malaria o paludismo, le aparece fiebre inexplicable (con o sin los otros síntomas como sudoración, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares, cansancio y a veces náuseas, vómitos y diarrea) en cualquier momento, entre una semana después de llegar a la zona de riesgo y dos meses (incluso varios meses en casos raros) después de salir de la zona de riesgo: busque ayuda médica experta urgentemente.
La supervivencia de algunos pacientes infectados con cierto tipo de malaria o paludismo puede depender de un diagnóstico precoz y un tratamiento apropiado. Ante cualquier sospecha consulte a un médico experto lo antes posible. Los síntomas pueden corresponder a cualquier otra enfermedad, pero es preferible confirmarlo. Embarazo
Aunque el embarazo es un estado fisiológico natural y no una enfermedad, la mujer embarazada tiene que considerar los problemas potenciales asociados a un viaje internacional y consultar con su ginecólogo y/o un médico especialista en medicina tropical las posibles contraindicaciones.
No debería viajar a ciertas zonas del mundo a no ser que sea inevitable.
Debe tener especial consideración si su destino es a zonas de elevada altitud, con enfermedades endémicas o epidémicas graves o a zonas con resistencia a algún antimalárico y donde haya malaria endémica producida por el Plasmodium falciparum. En ese caso, debe saber que la malaria o paludismo, como otras enfermedades, aumenta el riesgo de muerte fetal, abortos y otras complicaciones.
Si no tiene más remedio que viajar, debe tomar todas las medidas preventivas posibles:
Informarse y asegurarse de las mejores condiciones sanitarias para el cuidado de su embarazo y de su estado de salud en general, en el país de destino
Aplicarse los “métodos de barrera”contra la picadura de los mosquitos arriba explicados. Debe ser especialmente cuidadosa en seguirlos.
Adquirir la inmunización adecuada contra ciertas enfermedades (mediante vacunas o medicamentos), siguiendo estrictamente las indicaciones de su ginecólogo o médico especialista, que habrá considerado su embarazo y las condiciones sanitarias del país de destino.
Aunque en general las embarazadas deben evitar las vacunas con virus o bacterias “vivas”, será su médico el que valore cual es necesaria o no, atendiendo al riesgo real de contraer enfermedades graves. Consulte siempre a su ginecólogo antes de ponerse ninguna vacuna.
Respecto a los medicamentos antimaláricos, como pasa con otros medicamentos, algunos podrá tomarlos y otros no. Consulte a su ginecólogo o a un médico especialista antes de ingerir cualquier medicamento durante su embarazo.
Lea todas las informaciones sobre la malaria y los antimaláricos arriba explicadas y en especial el apartado Advertencia General.
También si tiene alguna duda respecto a los medicamentos y embarazo puede consultar al Servicio de Información Telefónica para Embarazada (SITE): 91 822 24 36.
Mujer en edad fértil
Si no está embarazada pero es mujer en edad fértil, tome el máximo de precauciones para evitar el embarazo cuando vaya a ingerir medicamentos antimaláricos. Concretamente, con Mefloquina no se recomienda quedarse embarazada hasta que pasen al menos dos meses después de la última toma.
De todas formas, si se queda embarazada, no se preocupe y antes de nada consulte a su ginecólogo y también puede consultar al Servicio de Información Telefónica para Embarazada (SITE), tfno.: 91 822 24 36.
Niños
No se aconseja llevar a niños pequeños a zonas de paludismo o malaria endémicas si no es estrictamente necesario. Son un grupo de especial riesgo ya que la malaria en ellos puede ser muy grave.
Si el viaje es inevitable, sea especialmente cuidadoso con ellos protegiéndoles de las picaduras de los mosquitos con los ”métodos de barrera” arriba recomendados (repelentes, mosquiteras, mangas largas, etc.).
La elección del antimalárico adecuado se la prescribirá el pediatra o médico especialista en medicina tropical de forma individualizada para cada niño, y su dosificación dependerá de varios factores, entre otros la zona, la edad y el peso del niño.
Recuerde que la sobredosificación de los medicamentos antimaláricos puede ser muy grave. No deje la medicación al alcance de los niños.
Ante cualquier duda y antes de administrarle cualquier medicamento siempre consulte a su pediatra o a un médico especialista en medicina tropical. Especialmente si el niño es lactante, menor de un año, toma otros medicamentos o padece alguna enfermedad crónica. Puede existir algún problema concreto o alguna contraindicación importante para administrarle ese medicamento.
Los antimaláricos deben tomarlos machacándolos y mezclándolos con algunos alimentos como jamón, plátanos o con azúcar.
Si a pesar de adoptar todas las medidas recomendadas para prevenir la malaria al niño le aparece fiebre inexplicable (con o sin los otros síntomas como sudoración, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares, cansancio y a veces náuseas, vómitos y diarrea), en cualquier momento después de una semana de estancia en la zona de riesgo: busque ayuda médica experta urgentemente.
Debe saber que la malaria o paludismo también puede cursar sin fiebre, en los niños. Ante cualquier sospecha no dude en buscar ayuda médica.
Otras sugerencias para el viaje
La ropa
Debe ser ligera, preferiblemente de algodón. Debe llevar abundantes mudas de ropa interior. Se aconseja utilizar preferiblemente ropa de manga larga y pantalones largos; así se evitan ciertas picaduras de los mosquitos transmisores de la malaria y otras enfermedades, o de las moscas transmisoras de la “enfermedad del sueño” (en los países que la tienen endémica).
Es aconsejable, por estos motivos, evitar los colores oscuros que atraen a los mosquitos y moscas.
El calzado será fresco y cómodo y nunca se deberá andar descalzo ya que hay muchas enfermedades que se transmiten por parásitos que penetran por la piel. Si es una zona con serpientes, se aconseja llevar botas altas y cerradas.
Es aconsejable llevar sombreros, gafas de sol y cremas con factores de protección altos que eviten los efectos de la exposición excesiva al sol.
Las garrapatas, las pulgas y los piojos también pueden transmitir muchas enfermedades. Cuide que no le piquen y mantenga medidas de higiene personal.
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