Letra T - tumor paratesticular

 

tumor paratesticular

Tumor procedente de las estructuras testiculares anexiales (epidídimo, albugínea, cordón espermático). Los tumores más frecuentes de este tipo son los tumores adenomatoides epididimarios (30% de la totalidad). Son pequeños tumores que aparecen, fundamentalmente, entre los 20 y los 40 años. Son pequeños nódulos indoloros, anatomopatológicamente bien caracterizados y que tienen un carácter benigno. El mesotelioma tiene un carácter maligno y el cistoadenoma, un carácter benigno y un origen epitelial y una asociación, en el tercio de los casos, con la enfermedad de Von Hipel Lindau. El más común de los tumores malignos paratesticulares es el rabtomiosarcoma, en su forma juvenil, que afecta a niños y a adolescentes. Es extremadamente agresivo y se trata con cirugía radical, radioterapia y quimioterapia. La supervivencia depende del estadio patológico. Leiomiosarcoma, liposarcoma y una miscelánea de tumores mesenquimales se dan con muy poca frecuencia en esta localización.

tumor de pelvis y uréter

Carcinoma de células transicionales (90-95%), rara vez escamoso (5-10%) y, excepcionalmente, adenocarcinoma. De etiología desconocida, tiene una presentación bastante elevada en pacientes con nefropatía de los Balcanes (riesgo 100 veces más alto que en la población normal) y en nefropatía por analgésicos (riesgo 70-80 veces superior a la población normal). Recidivan en la vejiga en un 30-50% (son metacrónicos en el 24% de los casos). La hematuria es el síntoma más común (60-80%) de este tipo de tumores. La urografía intravenosa muestra una imagen lacunar diagnóstica en el 50-70% de los casos. El TAC es, ocasionalmente, indispensable para un diagnóstico de precisión. La citología en la orina tiene un índice de falsos negativos de un 30-40% y un 10% de falsos positivos. El tratamiento incluye nefroureterectomía.

tumor del seno endodérmico

Tumor testicular de células germinales no seminomatoso. Constituye el 60% de los carcinomas no seminomatosos de los pacientes jóvenes y adolescentes. El diagnóstico y tratamiento es el propio de los tumores no seminomatosos. El pronóstico depende del estadio patológico. Ver carcinoma de células germinales de testículo.

tumor de Wilms

Embrioma infantil, el tumor más común del tracto urinario en los niños. Su aparición es habitualmente esporádica, y en muy raras ocasiones es hereditario y asociado a la alteración de un gen denominado Wt-1, localizado en el cromosoma 11. Desde el punto de vista clínico, se diagnostica en torno a los tres años, habitualmente por presentar una masa abdominal palpable (80%), hematuria o hipertensión (25-60%). El diagnóstico definitivo se realiza mediante una radiología (ecografía y/o TAC). Dependiendo de la localización y el tamaño, se califica como estadio I al tumor localizado en riñón; estadio II, al tumor que se extiende más allá del riñón, pero que es totalmente resecado; estadio III, al tumor residual en el abdomen tras la cirugía; estadio IV, a la diseminación hematógena; estadio V, al bilateral. Histológicamente, los pacientes se dividen en tumores de histología favorable (85-88%) y tumores de histología desfavorable (12-15%). Esta clasificación tiene un carácter de pronóstico, ya que los tumores de histología desfavorable son responsables del 52-60% de las muertes. Se trata de un tumor muy sensible a la quimioterapia y radioterapia. Los estadios I y II se tratan mediante cirugía radical y quimioterapia complementaria. Los estadios III y IV se tratan con cirugía, radioterapia y quimioterapia. El pronóstico indica que la supervivencia por estadios es del 95 y 90% en los estadios I y II, y 84 y 54% en los estadios III y IV. En el estadio IV, con histología favorable, la supervivencia es del 83%. En los estadios I-III, con histología desfavorable, la supervivencia es del 68%. En el estadio IV con histología desfavorable la supervivencia es del 54%.

tumor hipofisario

Neoformación celular de la hipófisis anterior que habitualmente posee una estructura adenomatosa y un comportamiento benigno. Pueden ser funcionantes, y dar lugar a síndromes endocrinos, dependiendo de la hormona que hipersecreten como acromegalia (hormona de crecimiento), enfermedad de Cushing (ACTH), hiperprolactinemia (prolactina), hipertiroidismo (TSH); o no funcionantes y generar hipopituitarismo por compresión de las células vecinas. De acuerdo con el tamaño se clasifican en microadenomas (inferiores a 10 mm) y macroadenomas, los cuales pueden dar lugar a una compresión quiasmática o a una afectación de los pares craneales II, IV y VI.

tumor pardo

Osteítis fibrosa que evoluciona, en forma nodular, semejando un tumor que reemplaza el tejido óseo normal. Es consecuencia de los efectos del hiperparatiroidismo primario a nivel óseo, donde constituye una fase avanzada de afectación.

túnica adventicia

Cubierta externa de los vasos, por ella caminan las fibras nerviosas y los pequeños vasos, destinados a la pared de la arteria o vena.

túnica albugínea

Cubierta blanca, resistente, del testículo, fuertemente adherida al tejido gonadal.

túnica íntima

La que tapiza la luz de los vasos, el estrato que está en contacto con la sangre, es una fina capa de endotelio.

túnica media

Capa comprendida entre la adventicia y la íntima de los vasos. Está compuesta por fibras elásticas y musculares. En las arterias de grueso calibre, como la aorta, predomina el tejido elástico, en tanto que en las de mediano y pequeño calibre predomina el tejido muscular.

túnica vaginal

Membrana serosa que envuelve al testículo y es una prolongación del peritoneo.